Gobinde Colabora

Uno de los propósitos ha sido siempre la participación desinteresada en una organización humanitaria fiable y que funcione. Escogimos la Fundación Vicente Ferrer por diversos motivos, los niños, Rajastán, Bangalore, Anantapur… 

Cuando era adolescente mi madre me llevó al cine “Ateneo”, para asistir a un documental fotográfico de la Fundación Vicente Ferrer, con coloquio y cena de sobaquillo. La entrada servía de aportación al evento y a la fundación y eso ya nos hacía sentir partícipes de algo bueno, y, por aquel entonces, extraordinario, ya que estos eventos eran escasos y se daban a conocer a través de asociaciones del tipo de las “amas de casa” y el boca a boca. Recuerdo que fui un poco intrigada por lo que ella me había contado, pero también con algunas reticencias propias de mi edad. Tengo el recuerdo del asombro que me produjo ver a tanta gente en el cine de diferentes edades, la emoción de la expectativa y rareza que me producía la temática y el lugar del que procedía. Tanto las imágenes como la charla posterior me impactaron y no las supe canalizar hasta meses después, cuando con mis pocos dineritos recogidos durante varias navidades y pequeñas aportaciones mensuales pude apadrinar un niño durante todo un año. El hecho de poder hacerlo me inyectó mucha alegría pero también mucha perplejidad, ya que yo me consideraba pobre, pero con lo que tenía podía aportar algo para que otro niño, más pobre aún, pudiera vivir mejor durante todo un año. Ese plazo me dejaba flipada: ¿ese dinero para todo un año?

Desde entonces he estado pendiente de la fundación de varias maneras. Lamentablemente no he podido ir a visitarlos y quedarme allí los tres meses que piden, ya que la escuela no me permite ausentarme tanto, pero a través de la escuela he recomendado este viaje y estancia allí a varias personas, que sí han ido y me han contado de primera mano su experiencia, corroborando mi admiración y confianza en la Fundación.

Desde hace unos años, y no por primera vez, le estamos pagando los estudios a un niño a través de una cuota mensual a la Fundación, que nos mantiene informados de tanto en tanto. Es bonito recibir una carta suya cada navidad; me imagino que le dirán: «…acuérdate de que existe esa mujer (porque apadrina siempre una persona, no una empresa, supongo) que te está ayudando y es bueno escribirle», etc. Me imagino que tal vez le dará algo de pereza, y aunque me hace sonreír que me dedique esos segundos de «¿y qué le digo?», sé muy bien que no nos debe nada a nadie.

Otro evento que recuerdo muy claramente fue que cuando, siendo todavía más joven, me apuntaron a un grupo de excursiones para que me relacionara algo más. Tuve suerte con el monitor, pues al medio año nos entregó un libro de lectura a cada cual según lo que él apreciaba en nosotros; a mí me dio Siddhartha, lo cuál habla más bien de él que de mí. Esto fue el inicio de conversaciones interesantísimas, en una de ellas me dijo que había que ayudar pero que colaborar con ONG’S que ayudaban en la otra parte del planeta y no ser amable aquí con la gente cercana no iba a cambiar el mundo. Le estoy muy agradecida porque me mostrara este equilibrio y me ayudara a entenderlo.

Y como veis, estas palabras no cayeron en vano. La importancia que tienen los detalles que les aportamos a lo jóvenes nunca se sabe a dónde van a parar, parezca lo que parezca en el momento. Igual que a mí me nutrieron sin saber lo que ocurriría después, así la vida ha dejado en mis manos una escuela de vida yóguica en la que nutrir sin esperar demasiado a cambio, y así que florezca la vida sin ser sometida o subyugada.

Con tu aportación a la escuela, cada vez que practicas o estudias en Gobinde, estás colaborando con nuestra pequeña aportación al mundo.

Siri Tapa

Gobinde Yoga

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SAHA NÀV AVATU

(SHÀNTI-MANTRA)

MANTRA PARA BENDECIR LA RELACIÓN
DISCIPULAR O DE APRENDIZAJE

Om saha nāv avatu
saha nau bhunaktu
saha vīryam karavāvahai
tejasvi nāv adhītam astu
mā vidvishāvahai
Om, shāntih, shāntih, shāntih

Que a ambos [lo divino] nos proteja;
que nos nutra;
que trabajemos juntos con vigor;
que nuestro estudio sea brillante;
que no haya discordia entre nosotros.
Om paz, paz, paz.

[shānti-pātha del Brahmāndavallī y del Bhriguvallī, Taittirīyaupanishad]